Pruebas diagnósticas

Abordaje general

No existe un estándar de oro para el diagnóstico de CUCI. El diagnóstico debe de ser establecido por la combinación de historia clínica, evaluación clínica y los hallazgos endoscópicos e histológicos. Siempre se debe excluir una causa infecciosa.

La historia natural de la CUCI se caracteriza por episodios de exacerbación y periodos de remisión, y ocasionalmente por un curso continuo y sin remisiones. También puede ocurrir que existe un solo episodio agudo seguido de un tiempo prolongado en remisión. La frecuencia de recaídas generalmente queda definido dentro de los tres primeros años de enfermedad definido y puede ser frecuente (≥2 recaídas al año) o poco frecuente (≤1 recaída al año).

En el momento del diagnóstico todos los pacientes deben de contar con biometría hemática completa, marcadores de inflamación (proteína C reactiva, PCR o velocidad de sedimentación globular, VSG), electrolitos séricos y pruebas de función hepática, así como exámenes coprológicos y microbiológicos. La calprotectina fecal es un marcador preciso de inflamación colónica. Los marcadores serológicos de inflamación crónica pueden estar normales en CUCI distal leve a moderada. En la biometría hemática completa puede aparecer trombocitosis como resultado de inflamación crónica, anemia indicando gravedad de la enfermedad o cronicidad, y leucocitosis, que puede hacer sospechar de una complicación infecciosa.

El diagnóstico inicial requiere la exclusión de causas infecciosas de colitis sintomática. Se deberán realizar coprocultivos para patógenos comunes incluyendo análisis específicos para la toxina A y B de C. difficile, Campylobacter spp., y Escherichia coli 0157:H7.

No se recomienda realizar exámenes para C. difficile rutinariamente en cada exacerbación de la enfermedad. Puesto que la infección por C. difficile es un problema creciente en pacientes hospitalizados por CUCI y está asociado a un aumento en la mortalidad y en el uso de recursos, sólo se recomienda su búsqueda en pacientes hospitalizados. Las sigmoidoscopía flexible puede ser superior a la pruebas de toxina para C. difficile en pacientes con colitis pseudomembranosa y es apropiada en pacientes con diarrea en los cuales el examen coprológico fue negativo. La técnica más frecuentemente utilizada para el diagnóstico de infección por citomegalovirus (CMV) es la detección de ADN CMV por PCR.

Marcadores clínicos y serológicos de gravedad

Entre las características clínicas objetivas, la frecuencia de deposiciones con sangre, la temperatura corporal y la frecuencia cardiaca son buenos predictores del desenlace clínico. La PCR es un marcador menos preciso para evaluar la actividad en la enfermedad en CUCI comparado con EC, excepto en colitis grave, donde ya ha quedado establecido su valor. Un valor de PCR >45 mg/L al tercer día de hospitalización por CUCI grave junto con una frecuencia de deposiciones de 3-8 al día es altamente predictivo para colectomía. La PCR elevada se encuentra generalmente asociada a elevación de la VSG, anemia e hipoalbuminemia. Estos se han utilizado como marcadores serológicos predictivos para evaluar la necesidad de colectomía en CUCI grave.

Exámenes coprológicos

Los marcadores fecales han demostrado resultados prometedores. Los marcadores más estudiados son la calprotectina y la lactoferrina fecal. Estudios recientes han enfatizado en el valor de la calprotectina como una herramienta de diagnóstico en la evaluación de la gravedad de la enfermedad (correlacionando con los índices endoscópicos, recaídas y respuesta al tratamiento). Debe de quedar claro que ninguno de estos marcadores es específico para CUCI, ya que la mayoría solamente representan inflamación colónica con un aumento en la cantidad de neutrófilos en la mucosa intestinal, con la subsecuente liberación de gránulos citoplasmáticos hacia la luz intestinal.

Procedimientos recomendados para el establecimiento del diagnóstico

La colonoscopía con canalización del íleo terminal y las biopsias segmentarias de la mucosa son preferibles a la realización de sigmoidoscopia en pacientes con sospecha de CUCI. La preparación intestinal y la colonoscopía deben ser evitadas en pacientes con CUCI grave para evitar retraso en los procedimientos y un aumento en el riesgo de perforación. La colonoscopía establece el diagnóstico de la extensión de la enfermedad en la mayoría de los casos.

La placa simple de abdomen no es una prueba que pueda diagnosticar CUCI, pero es útil en el abordaje inicial de los pacientes en los que se sospecha CUCI. La distensión persistente y grave en CUCI correlaciona con una pobre respuesta al tratamiento, un alto índice de megacolon tóxico y la necesidad de cirugía. Se recomienda la realización de esofagogastroduodenoscopía y de biopsias mucosas en pacientes con síntomas gastrointestinales superiores. La cápsula endoscópica es potencialmente útil para categorizar a aquellos pacientes con colitis no clasificada.

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